10/23/2004

ratones atraídos por el queso

Hace un año escribimos (pajarero y yo) un trabajo acerca de la ciudad, en él proponiamos que la gente va a los sitios porque ene ellos existen infraestructuras, y no irían de no existir. Nosotros nos decantábamos porque en las ciudades hay gasolineras a raíz de que existen las propias ciudades y no existen las ciudades porque ya existían ahí las gasolineras, aunque parezca sencillo es un tanto controvertido.

Ayer encontré un motivo más para decantarme por nuestra hipótesis, el nuevo centro comercial Príncipe Pío. Increíble. Un mar de gente bajaba andando por las calles, los coches permanecían casi estáticos en las carreteras y la gente salía, como el agua de un geiser, de las bocas de metro.

Todos los pasillos estaban repletos, allí donde ayer no había nadie hoy había gente devorando hamburguesas, comprando compulsivamente tangas o haciendo cola para entrar en el cine. Las viejas se sentaban a comerse el bocadillo de una franquicia en las sillas de la “terraza” de otra franquicia distinta.

Daba la sensación de que habían abierto algo desconocido en Madrid, y que toda la ciudad deseaba ir allí a comprar cosas nunca vistas. Había niñas con varias bolsas de ropa en cada mano, como si ayer no estuviese esa misma tienda dos calles más arriba (a una distancia de unos 500m).

Con esto quiero decir que somos más que nunca marionetas, que nos hacen las cosas y simplemente vamos, la moda de ayer cae hoy en el olvido porque ya tenemos algo nuevo que usar y nunca nos preguntamos por qué lo hacemos, los grandes impactos duran un suspiro, pues siempre hay algo nuevo que “debemos atender”.

Para acabar, y al hilo de lo que os estoy contando, me gustaría relatar lo que he oído en una entrevista a M-Clan, ellos hicieron una canción titulada “nunca mais” acerca del problema del Prestige, bien pues decían que en su disco nuevo no han introducido tal cual la canción porque ya hay cosas nuevas, que ese problema ya está solucionado. Veis, el problema dista mucho de estar resuelto, pero hoy ya no importa; al igual que ya no causa indignación que la guerra de Irak (que aunque terminada continua con militares, bombardeos, etc.) se halla probado que se fundamentó en mentiras. Coño, no seamos marionetas y utilicemos nuestra memoria que para eso la tenemos.

Saludos a todos y espero crear “irritación” en todos vosotros, compañeros.

1 comentario:

Leo dijo...

Somos marionetas, pero nos zarandean a través de cuerdas sutiles. De nosotros depende saber tanto "cortarlas" como "movernos después".