9/14/2004

cada día más máquinas

vas en el metro y solo ves carne moviendose, la gente se mueve por tuneles subterraneos, como si escapasen de los efectos de la luz. Una vez en el destino la gente surge a la superficie, pero en ella continuan actuando como lo hacien ahi abajo; nadie habla con nadie, nadie sonrie, nadie muestra la mínima señal de sentiemientos.

Somos máquinas que van desde su cama hasta el lugar de producción, para después de infinitas horas en círculos cerrados, volver a la cama más cansados, si cabe, que cuando amaneció.

Este es el fruto de la ciudad, las megaciudades están destruyendo a las personas. Si en un principio el lenguaje se desarrolló para comunicarnos con nuestros vecinos, es más que posible que volvamos a ser mudos.

Nadie nos interesa, el tipo que se sentó a nuestro lado esta mañana, es el mismo que el de ayer y que el del mes pasado, pero solo conoces su voz porque cuando le ves va hablando por el celular. ¿Con quien hablará? la gente aparentemente tiene familia (en sentido genérico de la palabra) en algún lugar, ¿pero donde, cómo la consiguió?

No sabemos nada de nadie, y lo que es peor, nadie nos interesa. Se teme al desconocido, en vez de tratar incorporarlo a tu grupo de conocidos.

La ciudad nos cambia y si no, id a un pueblo. Tratemos de evitarlo.

See you.

2 comentarios:

Magnus dijo...

Cierto es que las ciudades cambian a las personas, se hacen más distantes, es otro ritmo de vida. Pero eso no quiere decir que nadie nos interese, es mas, yo diria lo contrario. La gente se fija mucho en su alrededor, buscando una cara conocida, difícil tarea ya que pocas veces se coincide con las mismas personas, con la que poder tener algo en común y disfrutar de un rato de conversación.

La ciudad es lo que tiene, puedes estar rodeado de muchísimas personas y sentirse completamente solo.

Parasite dijo...

Me encanta esta última frase, igualmente considero que puedes estar solo y sentirte arropado. La soledad es la peor compañía que podemos tener.

Gracias compañero.